La carta de la Templanza representa un ángel con alas.

El ángel es en realidad un hermafrodita (el hijo de Hermes y Afrodita), mostrando un equilibrio entre los sexos.

Él tiene un pie en tierra firme, como representante del mundo material, y un pie en el agua, representante del subconsciente, a la par que  también representa la necesidad de “probar las aguas”, antes de saltar de cabeza en circunstancias desconocidas.

Aquí La Templanza amaina el vuelo caprichoso del Loco que salta sin pensarlo dos veces.
El triángulo en el pecho de la túnica representa la mujer, que está protegida por la ley natural.

En el ángel sus manos sostiene dos copas que utiliza para mezclar el agua. Estas copas representan las mentes sub y súper-consciente. Uno de los recipientes puede ser pensado como un contenedor de agua caliente y el otro de agua fría.

El agua que fluye entre ellos en realidad va de la copa inferior a la superior, lo que significa pasar de un plano inferior a otro superior, representando así que el individuo templado mezcla los opuestos y encuentra un equilibrio en la vida, evitando los extremos.