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¿El vino más caro es más rico? ¿Mito o Realidad?

¿Alguna vez te has preguntado si el vino más caro es más rico? El prejuicio siempre suele estar presente en nuestras decisiones, si queremos algo que destaque dentro de lo demás es posible que se prefiera adquirir lo más caro y el vino no escapa a este tipo de situaciones.

Es por ello, que es muy posible que en algún momento surja la duda de si ¿El vino más caro es más rico?, pero, también es posible que tengamos otra duda y es si es mito o realidad, y es que para algunos puede no ser cierto, mientras que para otros es completamente acertado.

Todo parece estar ligado con un tema psicológico y de posicionamiento en el mercado, es decir, marketing, lo cual parece estar ligado en un punto invisible que condiciona sin querer nuestras decisiones.

Por supuesto, hay factores que influyen en la elección, más allá de la publicidad y la creencia, cada producto que se elabora tiene detrás de él una cantidad de procesos y materias primas que impactan de forma positiva o negativa y que le confieren la calidad necesaria para ser uno de los favoritos.

En el caso del vino, sabemos que la uva juega un papel fundamental, que es la causante de las cualidades organolépticas de cada uno y que tanto su producción, como su elaboración consigue catapultarlo, sin olvidar el tiempo de guarda, si es que lo tiene.

Pero, realmente ¿El vino más caro es más rico?, para algunos puede ser un mito, y para otros una realidad, sin embargo, existen estudios que demuestran que si es una realidad.

Los mitos y las realidades forman parte de la idiosincrasia de una sociedad, son parte de su día a día, lo que consigue marcar la vida de ciertos productos y hasta de la mentalidad de las personas.

Para nadie es un secreto que, la parte psicológica juega un punto importante dentro de la vida de las personas, siempre nos han dicho que si vamos a buscar un artículo y vemos que hay diferentes precios, pues debemos dejarnos llevar por el más caro, ya que es sinónimo de calidad.

Incluso existen estudios que demuestran que esto es cierto, y en el caso del vino es completamente una realidad y no un mito.

La Universidad de Basilea, ubicada en Suiza, ha corroborado que el precio del vino influye tanto como pensábamos en la percepción del sabor dentro de los consumidores, y tiene que ver con un juego de marketing, que influye directamente con la decisión del consumidor.

¿Cuál fue el estudio realizado por la Universidad de Basilea?

La Universidad de Basilea, recientemente quiso comprobar si en efecto el vino más caro es más rico, o si solo es parte de ese mito o realidad que persigue a las sociedades modernas.

Para ello, un equipo de psicólogos bajo la dirección Christoph Patrick Werner, hizo una cata en la que participaron 140 personas, las cuales debían colocar una nota a tres vinos de distintos precios, identificando cual era barato, medio y caro.

La valoración de estos estaría estrechamente ligada al sabor, intensidad, aroma y cuánto les gustaban. Para conseguirlo, los investigadores lo efectuaron en tres situaciones diferentes: viendo en la botella el precio real, viendo un precio falso y sin precio.

Se trata de la primera investigación que estudia los precios del vino mediante un experimento de campo y que busca comprobar el juego del marketing y el precio sobre la percepción de agrado del vino, más allá de su real calidad.

¿Cómo se llevó a cabo la prueba?

Para realizar la prueba, la Universidad de Basilea ubicó en mesas individuales a los participantes, según llegaban y les solicitó que no hablaran entre sí, esto para que sus opiniones sobre los diferentes vinos a probar no tuvieran influencias entre sí.

Recordemos que la opinión de algunas personas puede influir directamente en las decisiones de otras, sin que estas quieran valerse de ello.

¿Cuál fue el resultado de la investigación sobre si el vino más caro es más rico?

Para la prueba, los investigadores utilizaron una muestra de vinos con precio real, falso o sin precio, colocando a los vinos más caros como de sabor más intenso.

El resultado obtenido fue que, la percepción de agrado en cuanto a los vinos con precio real y los que no indicaban precio no difirió en cuanto al agrado sobre ellos, mientras que el falso incremento de precios para vinos baratos si influyó significativamente en las calificaciones de agrado.

En el caso opuesto, es decir, vinos Premium con precios falsos rebajados, no tuvo ningún efecto sobre las calificaciones de agrado.

Para los investigadores, estos resultados coincidieron con estudios realizados previamente en los que se vio que los niveles de agrado manifestados con respecto a un vino estaban más relacionados de lo que pensábamos con su precio que con otro factor.

En cuanto a la apreciación de la intensidad del vino, se mantuvo estable y por lo general no cambió, aun cuando lo investigadores intentaron influir en ella a través de los precios.

Para poder unificar las percepciones, los expertos midieron ambas variables, obteniendo que sus resultados coincidían, lo que mostró que la apreciación subjetiva del sabor de un vino depende no solo de sus cualidades naturales, sino también de información externa, como el precio que se dice que el vino tiene.

¿Conclusión el vino mas caro es mas rico?

En conclusión, la publicidad que se pueda generar en torno a un vino y su precio impacta directamente en el consumidor, tal cual suele ocurrir con otros productos que se desean posicionar en el mercado.

Un vino que tiene un costo elevado no necesariamente tiene que ser bueno, sin embargo, el solo hecho de tener un precio alto ya es automáticamente para la mente humana, un caldo muy rico, por lo que se puede decir que la técnica de marketing conocida como señal de precio, resulta completamente eficaz.

Tintos, blancos, rosados y de burbujas, dependiendo del gusto del cliente, hoy podemos encontrarlos a buen precio y de calidad excepcional, sin necesidad de ser ostentoso para que brille por sus cualidades organolépticas naturales.

Gracias a este tipo de estudios, queda por sentado que el efecto psicológico, es el que consigue posicionar en el mercado un producto y es justamente el que, además, marca la diferencia entre uno y otro.

Mito o realidad, la publicidad puede ser engañosa, sin embargo, una buena campaña que justifique el alto costo de un vino, es muy posible que consiga que los amantes de este tipo de bebidas alcohólicas, se decanten por él y aseguren que su calidad es insuperable.

Sin embargo, también es indispensable que el vino sea óptimo y cumpla con ciertos parámetros de calidad, más allá del mito y la realidad para que además del precio, el consumidor lo adquiera y dictamine que el costo lo vale.

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